miércoles, 8 de abril de 2015

MI NUEVA NOVELA EN MAYO

El 7 de mayo saldrá a la venta mi nueva novela Te quiero, baby tanto en digital como en papel, así que para ir abriendo boca os dejo la portada y la sinopsis. 


¡Ya me diréis qué os parece!




SINOPSIS:

Raff Connor, un americano con más dinero que buen gusto, está decidido a encontrar a la mujer de sus sueños y a casarse con ella en menos de tres meses. Así que contrata a India Antúnez del Diego y Caballero de Alcántara, una joven de una de las mejores familias de Madrid venida a bastante menos, para que pula sus modales.

A India le sorprende semejante encargo, pero a una mujer como ella, viuda y con dos personas a su cargo, que está hasta el cuello de deudas, no le queda mucho donde elegir.

India pronto descubre que Raff es un gigantón con un sentido del humor hiperdesarrollado, y esos tres meses a su lado serán unos de los más divertidos que recuerda; sin embargo, no todo son risas en su vida, y no tendrá más remedio que hacer frente a algunos fantasmas del pasado que se empeñan en atormentarla.


miércoles, 25 de febrero de 2015

MI SUEÑO MÁS CERCA


Hola, hola, ¿recordáis el día que anuncié que tenía un notición, aunque no podía contarlo aún?
El 20 de febrero di la noticia en directo en el I Encuentro Cotorras Lectoras Madrileñas, pero vuelvo a anunciarla aquí, en primicia mundial:
¡¡¡¡Amazon sí, lo habéis oído bien, nada menos que el mismísimo San Amazon va a traducir mi novela Algo más que vecinos al alemán y al inglés!!!!
¿Queréis saber la historia completa? (Voz en off: ¡¡¡Síiiii, claroooo, estamos deseandooooo!!!).
Pues veréis, todo empezó hace un año, cuando, durante el IV encuentro RA di la noticia de que la editorial Harlequin iba a traducir Empezar de nuevo al inglés. Por desgracia, este proyecto no cuajó. A pesar de que Harlequin Canadá empezó a traducirlo (de hecho, pude revisar los primeros capítulos) con el lío de la compra de la editorial por el poderoso Harper Collins, optaron por paralizar el proyecto. Doy fe de que mi editora buscó un nuevo traductor en España, pero, a la hora de mover la novela, esto ya no resultaba tan efectivo. Cuando deseas algo mucho y no sale, mi madre siempre dice la misma frase: «Será que no está de Dios» y debía ser así, porque los problemas se multiplicaban sin parar, hasta que, de mutuo acuerdo, decidimos aplazar el asunto sine díe.
Decepcionada, empecé a investigar lo que me costaría traducir alguna de mis novelas al inglés y, como os podréis imaginar, era un auténtico pastón. Así que ahí estaba yo, incubando una depresión de caballo, cuando, un día, a la hora de la comida sonó el teléfono. Me acordé de todos los comerciales del mundo, porque ¿quién llama al fijo justo cuando estás comiendo? Exacto, la de Movistar, el de Iberdrola o los de Naranjas Lola. Así que cogí el teléfono y volví a colgar sin contestar, por supuesto siguió sonando y ya estaba yo barajando la idea de darme de baja en la línea fija, a la que solo me llama la gente interesada en venderme algo, cuando, de pronto, me dice mi hija:
Por cierto, Mamá, que se me ha olvidado decirte que antes te llamó un editor alemán y que dijo que volvería a llamarte a la hora de comer.
Vamos que me tiré en plancha sobre el teléfono y, en efecto, era el editor alemán que, por cierto, hablaba español como tú y como yo. Mientras le escuchaba, empecé a hacer una lista de posibles «graciosos» a los que les pudiera apetecer gastarme una broma antes de alzar los ojos al techo, tratando de descubrir la cámara oculta.
Pero no.
En efecto era un editor de Amazon Alemania y quería los derechos de Algo más que vecinos para traducirla al inglés y al alemán. De hecho, dos semanas después ya tenía a un traductor de cada uno de los dos idiomas trabajando en mi manuscrito; porque, aunque muchos se metan con Amazon, hay que reconocer es un empresón y funcionan de miedo.
Creo que esta entrada se puede resumir con unos cuantos dichos populares:
1-Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
2-Las malas noticias a veces son bendiciones disfrazadas.
3-No por mucho madrugar amanece más temprano (está bien, esta no pega, pero siempre me ha gustado mucho...).
En fin, os mantendré informad@s así que, como dicen los yanquis, stay tuned!




lunes, 22 de diciembre de 2014

PLUM CAKE DE LA ABUELA CON SORPRESA


—¿Recuerdas el día que cociné la receta del plum cake de la abuela? —preguntó con la cabeza apoyada sobre su pecho.
—¡Cómo voy a olvidarlo! Acabábamos de casarnos y tus dotes como cocinera, perdona que te lo diga, dejaban bastante que desear.
Su mujer puso los ojos en blanco.
—Sí, sí, ya sabemos que tú eres todo un Master Chef, pero lo importante es que lo hacía con mucho amor.
—¡Ejem! Estuviste a punto de envenenarme con esa sopa bullabesa el día anterior. ¡Las ronchas que me salieron por todo el cuerpo tenían el tamaño de champiñones, no podía parar de rascarme!
—No seas rencoroso —le dio un suave pellizco—. Me desafiaste a cocinar algo comestible y recordé el bizcocho que preparaba mi abuela. Fácil y delicioso.
En el rostro masculino se dibujó una expresión soñadora al contestar:
—Y yo me ofrecí a ser tu pinche...
—¡Menudo pinche! Tan solo te dije: «pásame la harina» y ahí empezó el apocalipsis. Reconócelo, mientras medías la copita de brandy aprovechaste para pegarte un buen lingotazo.
—¡Falso! —repuso, ofendido—. Me acuerdo bien de lo que ocurrió. Tú estabas de espaldas batiendo los huevos, vestida con unos ajustados shorts vaqueros y un ridículo delantal lleno de encajes. ¡Encajes, por Dios! ¿Tú crees que Arguiñano se viste así para cocinar?
—No eran encajes, ignorante. Es una simple tira bordada.
—Sí, muy simple —replicó, sarcástico—. En fin, reconozco que estaba algo distraído con semejante visión y, de pronto, te diste la vuelta, me asusté y no pude evitar chocar contra ti.
—Claro, soy tan fea...
—Horrorosa —afirmó, al tiempo que depositaba un suave beso sobre sus cabellos castaños—, pero no te preocupes, yo te quiero igual.
—Muchas gracias —hizo una mueca—. Entonces empezaste a desabrocharme la blusa...
—¡Solo trataba de ayudar! Te habías puesto perdida de harina; pero, yo, pobre inocente, no esperaba encontrar debajo el sujetador de encaje más sexy que he visto jamás. ¡Dios! Sujetador negro semitransparente por arriba y delantalito blanco de chica del servicio por abajo; vamos, la fantasía sexual de cualquier tío con un poco de sangre roja en las venas. Fue demasiado.
Mientras hablaba, su mano se coló por debajo de la camiseta de su mujer y empezó a trazar círculos con las yemas de los dedos sobre su costado.
—Imagino que fue por eso que empezaste a manosearme de mala manera —Ella trató de ignorar los poros erizados de su piel.
—¡Manosearte! Era una táctica de distracción.
—Me manoseaste hasta que estuve a punto de dejar caer la masa al suelo —insistió con terquedad.
—¿La misma masa que me diste a probar con uno de tus dedos y que luego limpiaste de mis labios con la punta de la lengua?
—¡Esa misma! Me costó Dios y ayuda meter el molde en el horno y programar la temperatura adecuada.
—No me hables de temperatura —gimió—. Si alguien me hubiera puesto el termómetro en ese momento estoy seguro de que hubiera estallado en pedazos.
—Y fue entonces cuando, como el típico poli de una película americana de serie B, dijiste aquello tan romántico de: «¡El pollo está en horno! ¡Vamos al lío!».
—Y te cogí en brazos... —De nuevo se dibujó en su rostro aquella expresión soñadora.
—Y estuviste tres días quejándote de que tenías las lumbares hechas polvo...
—¡Mentira! —exclamó lleno de santa indignación—. ¡Yo soy de Bilbao y estoy cuadrado!
—Y dejamos hecha un asco la chaise longue que acabábamos de comprar... —siguió ella como si no lo hubiera oído.
—Y qué buenos ratos nos ha dado. Una gran compra —golpeó con la palma el almohadón de terciopelo, satisfecho—. Aunque jamás imaginé el terrible efecto que tendría aquel inocente bizcocho sobre ti. ¡Anda que no has engordado desde entonces!
Despacio, se deslizó hacia abajo, le subió la camiseta y besó la piel de su abdomen, distendida hasta el extremo por un embarazo de casi ocho meses.
—Idiota... —Ella lanzó un suspiro de placer y cerró los ojos, mientras sus dedos se enredaban en los cortos cabellos oscuros de su marido.

Plum cake de la abuela con sorpresa:
Si queréis la receta de este delicioso plum cake la encontraréis en el blog de Mayte Esteban La Biblioteca de Sabores 

AVISO IMPORTANTE: Este plum cake, preparado en compañía de la persona amada, puede producir importantes efectos secundarios en forma de tremenda sorpresa nueve meses más tarde. 

lunes, 24 de noviembre de 2014

TIEMPO DE ESTRELLAS


Ya podéis encontrar en las librerías la antología de relatos TIEMPO DE ESTRELLAS en la que tengo el honor de figurar junto a la grandísima Nora Roberts y dos compañeras, no menos grandes, como son Anna Casanovas y Erika Fiorucci. 


Un libro que puede ser el regalo perfecto para estas Navidades (para regalar o que te regalen ¡por supuesto!).

Y, si lo tuyo es leer en digital o vives al otro lado del charco, don't worry! ya están en preventa en todas las librerías virtuales los relatos sueltos.




miércoles, 1 de octubre de 2014

EL PLAGIO O LA FALTA DE IDEAS PROPIAS

Sé que no debería entrar al trapo, sobre todo, porque la inmensa mayoría de las críticas que he recibido de Cuéntaselo a otra, tanto en librerías digitales como en mi muro, son francamente buenas, pero es que hay comentarios que me tocan, y mucho, la moral.
Me he encontrado en Amazon.es con la opinión de una lectora que me viene a decir que el estilo de mi nueva novela está copiado en un 100% del de otra conocida escritora española. Las expresiones, los personajes...; en fin, según ella, Cuéntaselo a otra es un calco de las novelas de esta famosa autora hacia la que, en su crítica, no ahorra un comentario desagradable.
Tal vez los personajes que aparecen CAO son normalitos y quizá algo estereotipados. En efecto, como se dice en la crítica hay una hermana, una anciana, una niña, un amigo rarito y hasta un perro; por otra parte, la clase de vecindario que no es difícil de encontrar en un edificio del centro de una gran ciudad. Sin embargo, en conjunto, la novela es completamente original. Ni siquiera he tratado de imitar el estilo de La elegancia del erizo a la que hago referencia en varias ocasiones (algo que no habría conseguido aunque me lo hubiera propuesto pues LEDE es una novela profunda, llena de reflexiones filosóficas, mientras que CAO es una novela ligera, con el único fin de hacerte pasar un buen rato, y, por descontado, no se me ocurre compararme con una escritora de la talla de Muriel Barbery).
Lo que yo me pregunto es: ¿por qué buscar el enfrentamiento de unas autoras con otras? Es verdad que tus lecturas te influyen (aunque, en mi caso, creo que mucho más las de mi juventud que las actuales), pero ¿acaso tiene alguien el monopolio de los personajes?, ¿de las historias? Partiendo de la base de que ya está casi todo inventado y de que no es lo que cuentas, sino cómo lo cuentas, ¿vamos a acusar a todo el que incluya en su novela a un asesino, un asesinado y un detective de copiar a Agatha Christie? ¿Qué pasa con los vampiros?, ¿acaso no existían antes de que llegara Stephenie Meyer? Y los que han llegado después, ¿todos ellos una copia vil?
Vaya por delante que lo que me da rabia no es que me comparen con esta autora española, a la que admiro de corazón por todos los éxitos conseguidos. A veces, incluso he comentado que de mayor me gustaría ser como ella, pero eso no significa que esté dispuesta a todo para conseguirlo. Sin pecar de falsa modestia creo que si hay una cosa que me sobra es imaginación. Y sí, me parece bien que existan las críticas negativas (cierto que aprieto los abdominales y los dientes con fuerza para encajarlas); pero, por favor, que no tengan como único fin el destruir a la persona contra las que van dirigidas.

miércoles, 9 de julio de 2014

COMEDIA ROMÁNTICA CON ESENCIA

¿No os pasa que a veces tenéis la sensación de que todo va demasiado rápido? Apenas acabo de sacar Nunca es tarde, una secuela corta de Nada más verte, y veo que en la web de Planeta ya están subidas la portada y la sinopsis de la novela que publicaré con Esencia.
Sí, el 16 de septiembre verá la luz, por primera vez en papel y en digital a un tiempo, Cuéntaselo a otra, una comedia romántica con la que estoy muy ilusionada. Siempre digo que las madres no tienen favoritos, pero...  


SINOPSIS:

Destrozada tras descubrir que su marido y novio desde la infancia le es infiel, Inés Santaolalla se divorcia y decide darle un giro de ciento ochenta grados a su vida. Mientras su hermana y su madre piensan que está trabajando en una sucursal de su banco en Nueva York, ella, como su admirada heroína de la novela de Muriel Barbery, acepta el empleo de portera en un inmueble de la calle Lagasca en Madrid, una especie de universo paralelo poblado de seres a cuál más extravagante.
Inés está convencida de que aquella oscura portería, además de ser un lugar inmejorable donde lamerse las heridas que aún supuran de su matrimonio, será el escenario perfecto para terminar la novela que lleva varios años escribiendo. 
Sin embargo, con lo que Inés no cuenta es con el propietario del 6.º derecha, un atractivo doctor que hará todo lo que esté en su mano para que ella vuelva a confiar en los hombres y en el amor. 


jueves, 19 de junio de 2014

EROTISMO, ¿HABLAMOS DE LO MISMO?



Y perdonad el pareado. Llevo tiempo dándole vueltas a esta entrada y, quizá, la noticia de que una conocida página web dedicada a la romántica ha decidido negarse a subir novedades editoriales que consideren «erótica a secas» ni reseñas de las mismas es lo que me ha decidido a escribirla, por fin. Yo, ante todo, soy partidaria de la libertad: de la libertad del RNR de hablar en su web de lo que les apetezca, de la libertad de los autores de escribir lo que quieren, de las editoriales de publicar lo que consideran que vende más y de l@s lector@s de leer lo que les dé la gana. A partir de ahí, creo que va a resultar difícil trazar los límites entre romántica-erótica y erótica a secas.
Confieso que no soy lectora habitual de este tipo de literatura, pero hace unos días leí Everything Forbidden de Jess Michaels, una novela de regencia clasificada como erótica (en España casi seguro que la considerarían romántica sin más), y me asaltó una duda existencial: ¿no nos estamos equivocando de debate? ¿No deberíamos preguntarnos, tal vez, si está bien definida la novela erótica como erótica? A lo mejor deberíamos hablar, simplemente, de novelas con mucho sexo y todo quedaría más claro. 
No voy a entrar en si una jovencita soltera y virgen ― una época, principios del s.XIX, en la que no podían salir si no iban debidamente acompañadas por una carabina, y donde cualquier mancha en la reputación suponía una condena al ostracismo social, cuando no eran encerradas de por vida en el interior de sus hogares, puede acudir sola a la mansión (una mansión, para más inri, en la que hay dos criados por metro cuadrado) de un hombre soltero y perder su virginidad en coma dos segundos en el sofá del salón. Está bien, pongamos que me lo creo, pero no, no es eso lo que me interesa; lo que en realidad quiero saber es:
¿Qué significa erotismo?
Según el DRAE:
erotismo
1. m. Amor sensual.
2. m. Carácter de lo que excita el amor sensual.
3. m. Exaltación del amor físico en el arte.

Así que decido buscar también:

sensual
1. adj. Perteneciente o relativo a las sensaciones de los sentidos.
2. adj. Se dice de los gustos y deleites de los sentidos, de las cosas que los incitan o satisfacen y de las personas aficionadas a ellos.
3. adj. Perteneciente o relativo al deseo sexual.

Y me digo que, tal y como pensaba, aunque, como indica la tercera definición, puede referirse a ello, erotismo no es solo lo relativo al deseo sexual, sino que va más allá y engloba a todos los demás sentidos.
En el libro al que me he referido antes, y hablo de este como podría referirme a otros muchos, había un montón de escenas de alto contenido sexual (tantas, que acabé pasando páginas para seguir con el resto de la historia), pero ¿de verdad estamos hablando de escenas eróticas?
Yo creo que una combinación de notas musicales, un bocado de algo exquisito, un aroma que te llega de pronto... pueden convertirse en algo realmente erótico. Entonces, ¿por qué en la literatura hemos reducido lo erótico a lo simplemente genital? ¿Por qué no dejamos más espacio a la imaginación; al órgano sexual por excelencia: el cerebro?
En muchas de esas escenas, además de un lenguaje casi científico ―clítoris, vagina, pene, glande―, cuando no directamente vulgar ―polla y derivados―, podemos apreciar hasta lo imposible el grado de apertura, humedad, tamaño, grosor, de vellosidad o no de los órganos reproductivos, masculinos y femeninos, mientras los protagonistas se contorsionan en todo tipo de posturas más o menos acrobáticas. En resumen, son como primeros planos de una peli porno.
Y en ese momento me vienen a la cabeza escenas como la de la película Orgullo y prejuicio de Joe Wright cuando Mr. Darcy ayuda a Elisabeth a subirse a la carroza y mientras se aleja hay un primer plano de su mano, que se abre y se cierra como si le hubiera dado un calambre que me hizo recurrir al abanico; o aquella otra de El Piano de Jane Campion George Baines (Harvey Keitel) descubre un agujero en la media de Ada (Holly Hunter) y mete su dedo en él, que me puso cardiaca. 



En ambos casos, se trata de una simple sugerencia o esbozo de algo que hace que te suban las pulsaciones de cero a cien en un nanosegundo, y es entonces cuando me digo: 
¡Señores, eso sí que es erotismo!






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